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Universidad Cooperativa de Colombia

Experiencia el Principito “Encuentra tu estrella y enciende la luz del saber”

La Universidad Cooperativa de Colombia Seccional Bucaramanga, vivió una magnífica experiencia de vida, donde se invita a realizar un alto en el camino y comprender que el mundo y la vida se pueden disfrutar desde la perspectiva de uno de los textos más bellos jamás escritos.

​Fue una experiencia única en la vida y un motivo para cultivar el ser. El Principito ha sido una luz de esperanza, un camino hacia el amor y una propuesta de entendimiento de aquellos detalles que en la vida son vitales y muchas veces se esconden detrás de la mirada del niño o niña que alguna vez se fue.

Con la participación de DR. MANUEL ANTONIO UNIGARRO GUTIÉRREZ, Director nacional de Nuevos programas y LUÍS EDUARDO PELAEZ VALENCIA, profesor investigador, se realizó una jornada de introspección, donde a partir del texto de El Principito se tocaron las fibras más profundas de las personas y de su labor como profesores.
Los dejamos con las palabras de la Directora de Seccional Nancy Duarte Pabón, para generar una sensibilización ante la experiencia vivida.

“Cuando decidimos asumir el reto EXPERIENCIA EL PRINCIPITO siempre enfocamos la mirada hacia uno de los textos más hermosos que se han escrito en el mundo. Una guía para niños, escrita para un adulto que necesitaba amor, y allí nos enfocamos. En tratar el texto de tal manera que comprendiéramos desde la mirada de un niño, el mundo del adulto abstraído a un modelo que nos pone ante la reflexión crítica de cada una de nuestras habilidades y promesas de valor para el otro.
Hoy comprendemos que tenemos un modelo pedagógico que abarca al ser humano desde el saber, ser y hacer y nos pone de frente ante una realidad que exige pensar de forma diferente y que aún estamos descubriendo cómo.

Quisiera en este breve preludio que me es concedido, dejarles a partir de varias frases de este maravilloso texto, un mensaje de compasión y reflexión que nos convoca a ser empáticos, amorosos, cálidos y reflexivos, pero también contundentes y abiertos a los horizontes que el universo abre y que necesitamos para recorrer con criticidad y apertura de pensamiento.

La primera frase es "Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos". No hay nada más revelador que comprender que otro camino nos lleva a donde no pensábamos estar y nos dio la luz para convertirlo en la mejor oportunidad de cambio y era finalmente donde necesitábamos estar.

Lo más seguro es tener esa línea recta marcada y planificada, sin embargo, sin la exploración de la curiosidad no se podría llegar tan lejos y conocer la diversidad, sin la exploración de las posibilidades de caminos ajenos y extraños, con esto convalido la siguiente frase "Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada". Esta frase nos convida a cambiar de vez en cuando la forma de ver, nos invita a cerrar los ojos y girar la percepción hacia otra dirección y allí encontrar la claridad buscada, la potencia necesitada, la perspectiva requerida.
La frase que sigue y que viene en esta reflexión es "El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas". Muchas veces nos cerramos a mirar desde solo un punto de vista y no exploramos las miradas de los demás el sentido de otra perspectiva y perdemos la dimensión de postura ante las diversas situaciones. Tener una actitud abierta no siempre es fácil, es mejor pensar como uno piensa, cambiar para qué, escuchar como por qué. Revisar otra salida, ha hecho que el ser humano haya logrado la dimensión de especie que hasta ahora le ha dado los retos más complejos ante sí mismo y el mundo natural; y la actitud ante dichos retos puede salvarnos como especie.

La siguiente frase "Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin". Siempre hemos creído que la felicidad es un fin en sí mismo. Siempre andamos buscando la felicidad como si fuera un tesoro escondido, como si en la palabra se callara la posibilidad de encontrarse y se desfigurara entre la cotidianidad, las rutinas, las tradiciones y el trabajo. La felicidad es una lucha permanente por la ilusión, por tener un motivo para existir, para continuar; la felicidad es eso que nos impulsa a levantarnos todos los días y disfrutar desde el trancón mañanero, hasta las vicisitudes del día, las complejidades de las decisiones, pasando por el canto del pájaro que escuchamos y que nos alegra el día, por el abrazo que esperamos con tanto cariño y que hace de la jornada un motivo de eso, de felicidad, la recompensa de valer la pena para el otro.
Finalmente la frase que les dejo para la reflexión es "La perfección se consigue no cuando no hay más que añadir, sino cuando no hay nada más por quitar". Esta frase es tan significativa, simbólica y tan pertinente en nuestra realidad que es maravillosa la reflexión de la misma. Perfección es una palabra es muy compleja. Como la felicidad, también la estamos buscando permanentemente y creemos que compararnos con los demás es la forma como llegamos a la perfección. La perfección no es superar al otro, esa es la gran falacia de la excelencia, la perfección es comprender que somos suficiente para mirar con amabilidad lo que hacemos, ser justos con lo que logramos, esforzarnos por hacerlo mejor, sin añadir más de lo que ya es suficiente. Cuando sepamos que no necesitamos quitar nada más, que estamos satisfechos y que logramos ser justos con nosotros mismos, hemos logrado la perfección. Es difícil lo sé, porque siempre queremos más, nunca es suficiente, bien sea por cuota propia o los demás, sin embargo, trabajar en ello es lo que nos pone en un nivel diferente y corregir es de perfeccionistas. Este mensaje es tan poderoso y tan profundo, que es justo lo que necesitamos para motivar la reflexión de nuestro propio quehacer académico.

Con estas palabras quisiera que les dieran la motivación suficiente para sembrar la curiosidad e invitarlos para abrir sus miradas a la reflexión crítica, al pensamiento diverso y sobre todo les otorgue la certidumbre de que tenemos mucho que aportar, crear y crecer a partir de nuestro modelo pedagógico, desde un texto que tiene ya 80 años de iluminar corazones de niños y curar el alma de los adultos, para quienes finalmente realmente fue escrito“.